Y un día se hizo la luz...

En un partido que incluyó la interrupción del suministro eléctrico durante un buen rato, San Lorenzo sufrió más de la cuenta pero conseguir una trabajada victoria. Fue la segunda presentación por la Copa Libertadores del Ciclón que luego de 15 partidos sin festejar, derrotó a Junior 1 a 0 en el Pedro Bidegain, con un golazo de Román Martínez.

¡Cómo cuesta, Ciclón, cómo cuesta! Parece mentira pero por primera vez en el año y en la gestión Jorge Almirón se pudo sumar de a tres. En parte por falta de ideas, a veces por un tema de suerte (o desgracia), lo cierto es que nos habíamos olvidado del hermoso placer que se siente al ganar un partido. Y esta tarde-noche la mano pintaba compleja hasta que una agresión de Fuentes -codazo sobre Damián Pérez- dejó  a la visita con un hombre menos en el capítulo inicial. Más allá de la paridad que reinó en esa etapa, la ventaja numérica le permitiría a San Lorenzo acorralar a su rival hasta lograr doblegarlo. Pero sucedería recién en el complemento, y en gran parte gracias a la lectura del entrenador azulgrana junto a los cambios realizados.

Sin Belluschi ni el atolondrado Rentería y con Reniero y Fértoli en cancha, San Lorenzo fue en la búsqueda del merecido gol. Y tanto fue el cántaro a la fuente que el experimento Román Martínez metió pisadita de baby fútbol y la mandó a guardar para delirio de un público que hacía rato estaba impaciente. Con el 1-0 en el bolsillo, se vio la mejor versión del Ciclón que pudo golear a Junior pero falló siempre en la definición. Victoria de San Lorenzo que se ubica como escolta del Palmeiras, renacimiento de un equipo que no daba pie con bola, un poco de oxígeno para un entrenador como Almirón que no está acostumbrado a estos sinsabores y que ya había comenzado a deambular por la cuerda floja. Volvió San Lorenzo, señores, y es noticia. Más vale tarde que nunca, porque felizmente un día se hizo la luz. 

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