Patinar en casa

Anabella Mendoz dialogó en exclusiva con San Lorenzo Primero sobre cómo atraviesa la cuarentena, su experiencia siendo la voz del estadio en el último 8 de marzo, y de la forma que se la rebusca para seguir haciendo lo que más la apasiona: patinar.

Mendoz empezó a patinar a los 4 años en el club Estrella Junior de Lanús. Llegó a San Lorenzo en 2009 junto con su entrenador, César Agrelo, donde además de dar clases, representó a la institución de Boedo alcanzando seis títulos nacionales y dos sudamericanos, y siendo galardonada en 2013 con la Cruz de Hierro de Oro. También representó a la Selección Argentina donde se consagró tricampeona del Mundo – 2015 en Cali (Colombia), 2016 en Novara (Italia) y 2017 en Nanjing (China) – y fue reconocida ese último año por la Legislatura Porteña como Personalidad Destacada del Deporte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En 2018 fue subcampeona del Mundo en Francia, y en 2019 campeona Sudamericana en Brasil.

¿Cómo viviste el día que te tocó ser la voz del estadio? (8 de marzo – Día de la Mujer)

– Estaba en un campus en Colombia dando clases, cuando me preguntaron desde el club si quería ser la voz del estadio. Automáticamente dije que sí. Después me comuniqué con las chicas de la Subcomisión de Género, y me pusieron al tanto de lo que tenía que decir. Fue algo inesperado, y que me encantó hacer.

Si tuvieras que elegir un torneo de todos los que ganaste ¿Con cuál te quedarías y por qué?

– Creo que con la primer medalla que gané en Nueva Zelanda en el 2012. Fue la primera vez que me subía a un podio a nivel mundial, y lo considero un antes y un después en mi carrera deportiva, por todo lo que me pasó el año anterior de no haber podido ir al Mundial. Y de lo que decía mucha gente, que yo iba a dejar de patinar, pero todo lo contrario. Eso hizo que yo redoble la apuesta, y me esforzara más para poder ganar ese título.

¿Cómo ves el desarrollo del patinaje artístico en nuestro país? ¿Estamos muy lejos de una potencia mundial como Italia?

– Estamos tratando de estar cada vez más cerca. Varios años fuimos segundos en los medalleros del Mundo. Pero la realidad marca que estamos frente a un contexto social y económico en Argentina, que hace que sea más difícil llegar y mantenerse en el top.

¿Cómo te las arreglás con la cuarentena para seguir con tu trabajo y entrenar?

– Los primeros días aproveché para hacer cosas pendientes que tenía, después me agarró la ansiedad por el encierro, y ahora estoy haciendo mucha actividad física y dando clases a mis alumnas a través de Instagram, con vivos. También estoy con Psicólogos Deportivos dando charlas motivacionales, todo por esta red social.

¿Algún otro momento duro que te haya tocado atravesar como deportista?

-Sí, en noviembre del año pasado, me operé del pie y estuve un mes sin poder caminar, y viví durante ese tiempo una cuarentena forzada en casa (risas).

¿Qué me podes contar de las hermanas Soler? (Giselle y Elizabeth)

– Tanto Gigi como Eli entrenan desde chicas en San Lorenzo. Nos ha tocado competir juntas, y también fuimos compañeras en la Selección Argentina. Las considero muy buenas personas.

A pesar de la cuarentena, seguís dando clases en San Lorenzo y el viernes se pudo ver en las redes del Club dos videos tutoriales para quienes quieran entrenar…

– Sí, sigo dándole clases a las nenas menores del grupo recreativo inicial, todos los miércoles y viernes en el Predio de Las Casas en Boedo desde hace 4 años. Es complicado hacerlo a distancia, por los patines y demás. Damos clases virtuales ahora, tanto por Zoom como desde la cuenta oficial del Club. La idea es permanecer en contacto y que fluya de la mejor manera posible. Más allá de que son clases para nivel inicial, son integradoras, donde hay chicos con capacidades diferentes y está bueno que desde San Lorenzo exista esta posibilidad.

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