Michelini: "Al retiro hay que prepararlo desde los 25 años"

Pablo Michelini, campeón en 2001 y 2002, cuenta cómo cambió su rutina cuando dejó el fútbol. Su introducción al negocio de los hidrocarburos, la importancia del estudio y una reflexión: “Fuera del fútbol gané mucha más plata, pero el logro deportivo suplanta lo económico”.

Hay cientos de camisetas y miles de recuerdos. Posters algo estropeados por el paso del tiempo. Fotos de festejos que todavía retumban. Dos medallas, aunque deberían ser tres. “Romeo no pudo jugar la final de la Mercosur y me había pedido que le guarde la medalla, pero no pude hacerlo porque el partido terminó con una invasión. Casi 20 años después, en una comida, decidí regalarle la mía. Había sido el goleador y se la merecía”, cuenta. Y en su rostro se dibuja una gran sonrisa.

Pablo Michelini cambió su vida, pero no pudo renunciar a su memoria. Tampoco a su esencia. Porque con la misma prolijidad que organizaba el juego decidió planear su futuro lejos de la hierba. Todavía defendía la camiseta de Racing cuando descubrió el negocio de los hidrocarburos. “Hoy operamos 10 estaciones de servicio, tengo un hotel de la cadena Howard Johnson’s en la ciudad de Neuquén y un Café Martínez con mi señora Virginia”, detalla. Y, una vez en San Lorenzo, el crecimiento comercial fue de la mano con el de una carrera futbolística en la que alzó el trofeo del Torneo Clausura 2001, la Copa Mercosur y la Sudamericana.

También se inscribió en la Universidad de Morón, donde llegó al segundo año de la carrera de Contador. “Me sirvió ir a la facultad, relacionarme con otra gente y empezar a estudiar algo diferente mientras todavía estaba jugando. Si bien nunca terminé, siento que me sirvió mucho”, reflexiona. Pero, a sus 46, entiende que sus días de volante aguerrido son parte del pasado. Hasta su hijo Juan Pablo (18) eligió una vida lejos del fútbol al estudiar Administración de Empresas: “No lo puedo sentar a ver un partido. Ni siquiera miró alguno que jugué… Nada. Es una cosa increíble”.

-¿Y vos? ¿Seguís viendo fútbol?

-Lo sigo por mis compañeros y obviamente por San Lorenzo, pero antes iba seguido a la cancha y ahora con suerte miro los partidos por TV.

-¿Es un poco por la nostalgia?

-No, pero tengo la teoría de que el jugador que no sigue ligado tiene que hacer un clic y cambiar un poco su vida. Si no lo hace, queda como un ex jugador y vive constantemente de los recuerdos. Es cierto que siempre está ese momento en el que tenés una añoranza, pero si estás haciendo otras cosas no tanto.

-¿La clave es mantener la mente ocupada en otras cosas?

-Claro. El jugador tiene que tener cierto distanciamiento con el fútbol para poder enfocarse en otro objetivo de vida, porque si no queda atado a lo que fue y no puede desarrollarse en otras cosas. Está bien seguir los partidos, pero tenés que tener otros objetivos laborales porque ya no podés jugar. Eso sí: fuera del fútbol gané mucha más plata, pero el logro deportivo suplanta lo económico. Sigo hablando con mis compañeros, sobre todo los de 2001 y 2002. Fueron años maravillosos y no hay nada que se asemeje a jugar al fútbol.

-¿Cuánto te costó preparar el retiro?

-Me retiré hace 15 años y empecé a desarrollar el tema de las estaciones de servicio mientras jugaba en Racing, a los 25 o 26… El tema es que después del retiro te despertás y tenés toda una vida por delante. Y si no planificaste un poco…

-Te sentías listo para afrontarlo…

-Creo que ese es el error que comete el jugador: tiene un montón de tiempo después del entrenamiento para empezar a ver otras cosas y no lo aprovecha. Siempre está el mito de que el jugador de fútbol sólo sirve para eso y que no tiene la capacidad mental para desarrollar otra cosa, pero no creo que sea así. Hay que cambiar un poco el enfoque, pero nunca nadie nos enseñó eso.

-Cuando jugás estás acompañado de representantes, dirigentes y demás a la hora de tomar decisiones. ¿Sentís que cuando te retirás estás solo?

-Sí, seguro. Es así. Por eso este ejercicio hay que empezar a hacerlo a los 25, 26 o 27. Aparte, la mayoría de los jugadores quieren seguir vinculados al fútbol, y no hay trabajo: ni de técnico, ni de representante, ni de periodista… Y todos quieren entrar en ese rubro. Se quieren meter en un mercado en el que hay posibilidades para muy pocos.

-Si bien ya estabas en otro rubro, cuando te retiraste seguiste ligado a San Lorenzo…

-Sí, estuve unos meses como ayudante de manager. Quise estar ahí, pero no cobrar nada. Me gustó la experiencia, pero realmente no creo que sea lo mío. No tengo la capacidad para bancarme toda esa presión ni estoy dispuesto a asumirla, por eso admiro a todos los que sí lo hacen.

-Hoy en esa función están Acosta y Romagnoli, que los conocés bien.

-Son dos personas que suman mucho, muy sanas y confiables. Me alegra que les vaya bien, mismo cuando les tocó dirigir. Yo cuando veo dirigir a mis ex compañeros digo: “Pobre gente…”.

Para ser DT hay que tener una personalidad muy fuerte y un aplomo importante para bancar los malos momentos. Es una presión constante. La verdad que admiro a quienes deciden ser técnicos.

Hay gente que indudablemente lo disfruta y lo veo también en Pusineri, que está en Independiente, pero yo lo considero una carga.

 

Los números de Pablo Michelini con la Azulgrana:
204 PJ (155 locales, 49 internacionales)y ganó 3 campeonatos (Clausura 2001, Copa Mercosur 2001 y Copa Sudamericana 2002).
Debutó el 28-8-99 contra Talleres (1-0) y se retiró el 2 julio de 2005, ante Racing.
Convirtió 12 goles (9 locales, 3 internacionales).

  • Michelini, San Lorenzo