La Vuelta a Boedo, presente en España

Enrique Roldán es un investigador español hincha del Betis y de San Lorenzo y en la radio oficial del club bético, habló de su fanatismo por CASLA y la relación del club con el barrio.

Una gesta como la del hincha de San Lorenzo trasciende fronteras, y no hay pandemia que la detenga. Por eso, se habló de la Vuelta a Boedo en la radio oficial del Betis de España. Enrique Roldán, hincha bético e historiador, estuvo en Argentina en dos ocasiones (6 meses una vez y 3 en otra) y vino por un intercambio de investigación. Tenía ganas de ver a San Lorenzo por hacerse hincha a la distancia gracias a las canciones del ciclón: “Único equipo del que soy socio e hincha, además del Betis“, contó.

“Me empezó a llamar la atención el club gracias a ese cántico que expresa “Dicen que estamos todos de la cabeza…”, vi la entrada del equipo bajo esa canción y dije: “Dios mío, ¿qué es esto? ¿Es así durante los 90 minutos? Fascinante. Y desde allí comencé a profundizar en la historia del club”. Enrique visitó el país y el Bidegain en el año 2016 durante el ciclo de Pablo Guede, que tenía a un bético como Marcos Álvarez de Preparador Físico y en ese momento descubrió que el estadio en el Bajo Flores no fue el único estadio del ciclón en su historia y que “había algo para contar en donde el club tuvo que dejar su estadio y el barrio, en una gran historia de superación de la institución y los hinchas”.

El Viejo Gasómetro. El Wembley Porteño.

“Uno recorre Boedo y está lleno de pintadas de San Lorenzo, no hay manera que te pierdas y en Avenida La Plata al 1700 estaba emplazado su estadio”, arranca su relato. “Los problemas arrancaron en 1971, cuando la dictadura de Agustín Lanusse decide realizar cambios sustanciales en la ordenación urbanística de Boedo y esas modificaciones afectaban al Gasómetro. Hay quejas e incertidumbres pero queda ahí. Vuelve el peronismo, muere Juan Domingo y 2 años después se da el Golpe de Estado en Argentina y el ‘Proceso de Reorganización Nacional’ con Jorge Videla a la cabeza: esta dictadura vuelve a mirar con malos ojos a San Lorenzo y yo creo que hay dos razones: La primera aparición de las Madres de Plaza de Mayo se dio en el campo de juego de Boedo y eso sucedió porque se convirtió en el centro social del barrio y con una postura anti-dictadura y para el Mundial de 1978 en Argentina, remodela prácticamente todos los campos de juego de Primera División de dicho país pero no toca el Gasómetro, y eso derivó en que el 2 de diciembre de 1979 se juegue un San Lorenzo – Boca y sea el último partido en ese mítico estadio”, cuenta de forma cronológica y brillante Enrique, y prosigue: “Osvaldo Cacciatore retoma el plan urbanístico y le impone a San Lorenzo la venta de los terrenos y salir de allí, al punto de amenazar con excavadoras por si se impedía el derribo y también al por entonces Presidente Vicente Bonina, al comentarle que sus hijos estaban en la Universidad y que si no quería que su familia sufra, el club debía irse del barrio”. Y así se consume la expulsión de San Lorenzo del barrio y durante los próximos 14 años, “el club no tiene campo propio y juega de prestado en Atlanta, Ferro, Vélez, Huracán y muchos estadios más”, y Enrique recuerda, de forma paradigmática “el histórico partido entre San Lorenzo y Tigre en River, durante el torneo de la B Nacional”, continuó.

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Marzo de 1982, San Lorenzo recibe a Tigre en cancha de River. Récord histórico.

Luego de mucho tiempo sin estadio propio, “en 1993 hace su campo enfrente de una villa y hay mucha gente que no acude de forma constante a la cancha por la zona en la que está emplazado el mismo Nuevo Gasómetro y al día de hoy sigue jugando ahí pero lo más trascendente es que sigue sin poder volver al barrio, pero todo se encamina a que termine con final feliz: En la etapa política del kirchnerismo se desarrollan leyes encaminadas hacia la Restitución y Memoria Histórica de la dictadura y gracias a eso, se le permitió a San Lorenzo que compre los terrenos al Carrefour que estuvo durante todo este tiempo, ya que claramente fue un ataque de la dictadura al club y nunca existieron viviendas ni nada de ese estilo. Gracias a esta ley, CASLA compró por 94.000.000 de pesos el terreno, pero no se disponía del dinero y por eso se acudió a los que nunca fallan, los hinchas: entre todos, compraron m2 y lo han conseguido y seguramente después de la pandemia y luego que se apruebe la Ley de Rezonificación, comience la construcción del estadio“.

Vale destacar que entre San Lorenzo y Betis existen varios puntos de coincidencia en su historia en cuanto al estadio, dictaduras militares y resultados deportivos:

El caso es que durante la II Republica le regalaron practicamente el Estadio de Heliopolis al club verdiblanco (dos dias antes del golpe de estado), síntoma de las excelentes relaciones entre gobierno republicano y Betis. Para finalizar, el Betis ganó la liga del 1935, la última antes del golpe de Franco. Cuando se sublevan los generales fascistas, dos dias despues de haberle sido regalado el Estadio por el ayuntamiento al Betis, Queipo se hace con la ciudad tras un dia entero de combates contra los milicianos que se parapetaban en los barrios populares de las afueras de la ciudad de Sevilla, ciudad que se convertía en un enclave básico para poder llevar a los soldados golpistas desde Marruecos a Extremadura, para pasar para la conquista de Madrid. Como pago por las relaciones República-Betis, el Estadio de Betis se usaría durante el primer año de la Guerra Civil como almacén de tanques, de guarniciones de soldados italianos, asi como de campo de tiro para los propios franquistas, que no abonarían luego los desperfectos causados en el recien estrenado campo del Betis.

Fascistas italianos ocupando el estadio como almacen de armas y tanques.

Y como canta la hinchada azulgrana… “Yo te prometo, que muy pronto volveremos, a levantar los escalones en Boedo…

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