Elías Pereyra: “No tengo miedo porque confío en Dios”

El lateral izquierdo, a préstamo en el Benfica hasta junio, está viviendo la cuarentena por el coronavirus en Portugal, donde hay más de 1500 casos confirmados. Cuenta cómo son los días aislado, habla de su adaptación a otro continente y deja una reflexión. “Hay que hacer lo que dicen, porque las cosas pasan cuando menos lo esperás”, asegura.

Suena el teléfono y Elías Pereyra (21) atiende. No suelta palabras, pero sí un gran suspiro. Sabe que esta vez no va a escuchar oraciones en portugués, ni expresiones que le cuesten descifrar. “Acá no hay españoles, ni nada. Solamente el técnico, que habla un poquito y ya. Al principio les hacía señas para que me entiendan… Cuando subo al primer equipo hablo mucho con Franco Cervi. Él me ayudó mucho. Pero si no, es imposible”, explica. Y lanza una risa tímida.

Elías Pereyra disputando un partido con el Benfica B ante el Leixöes. Foto Instagram: eliaspereyra21

El lateral izquierdo, que debutó en Primera hace dos años, lleva poco más de tres meses viviendo en Portugal, donde representa al Benfica B. A pesar de ayudarse con alguna aplicación que lo saque del apuro, el idioma todavía le cuesta. Pero esa dificultad hoy pasó a un segundo plano: su foco está puesto en la pandemia del nuevo coronavirus, cuya cantidad de infectados ya superó los 1500 en ese país. “A veces escuchar todo lo que pasa te genera pánico. Respetamos las medidas y tenemos los cuidados que hay que tener, pero es mejor no ver esas cosas”, dice.

La alarma europea por el COVID-19 se activó hace rato. De hecho, lleva más de 10 días aislado con su novia Camila y su hija Sofía en su departamento, a unas cinco cuadras del predio de su nuevo club. “Esta semana teníamos que volver a arrancar, pero tuvimos que estirar la rutina. Aprovecho cuando Sofi duerme la siesta para entrenar y Cami me acompaña”, revela. Aunque hoy todo es un desconcierto: “Mi mamá se me pregunta a cada rato si salgo o no de mi casa… Ojalá se termine dentro de poco, pero estoy tranquilo. No tengo miedo porque confío en Dios”.

Elías Pereyra cruzó el Atlántico en enero, cuando firmó su préstamo por seis meses, sin cargo y con una opción de compra tasada en 1.800.000 dólares. Y, desde allá, siguió los partidos de San Lorenzo. “Miré casi todos. Hubo varios -cuenta- que empezaron a las 12 de la noche de acá y los vi enteros. Los últimos fueron los mejores. Igual, yo creo en la actitud. Cuando las cosas no salen parece que los jugadores no tienen ganas y no es así. Ojalá sigan por este camino”.

Su presente lo ubica en Portugal, donde ya jugó dos partidos y subió varias veces a entrenar con el primer equipo. Y, si bien la amenaza mundial pone en vilo su deseo de jugar, no desespera. Entiende que la salud está primero. Porque, si de algo sabe, es de pelear por la vida: apenas tenía 13 años y llevaba cinco en Boedo cuando fue diagnosticado con leucemia. Esa lucha, que lo alejó por dos años de las canchas, le enseñó a ver las cosas de otra manera. “Hay que hacer lo que dicen, porque las cosas pasan cuando menos lo esperás. Si nos contagiamos, perjudicamos a la familia”, cierra.

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