El Fortín de Boedo

San Lorenzo derrotó a Vélez 1 a 0, golazo de Julián Palacios. Sufrida victoria azulgrana que jugó más de un tiempo con un hombre de menos debido a la expulsión de Fabricio Coloccini.

Se vivió y se festejó como hacía bastante. Y no porque el rival lo ameritaba, al contrario. Se disfrutó como hacía tiempo porque fue un desahogo tras un flojo comienzo de año. Ganó San Lorenzo y lo hizo merecidamente, no exagero. Justificó el triunfo en su picardía y precisión para ponerse en ventaja en el primer tiempo, golazo de Juli Palacios incluido. Lo cerró cuando se abroqueló en el complemento y no se sonrojó aún replegado contra las barbas de Torrico quien volvió a ponerse el traje de superhéroe.

Es cierto que no sobró casi nada, se ganó con lo puesto, pero también es verdad que se “disimuló” la ausencia de un hombre de menos luego de la prematura salida de Coloccini tras una salida imprudente, a minutos de finalización del capítulo inicial.

Buen partido del Ciclón, mucho mejor en lo anímico que en lo futbolístico, pero que representan tres puntos vitales, de cara al último tramo de la Superliga. ¿Que el equipo terminó colgado del travesaño? Puede ser, pero también es meritorio defender y en eso no escatimó esfuerzos. Y los Romero se la bancaron allá arriba y enloquecieron a todo Vélez.

Felicidad y júbilo, digan lo que digan. El Fortín de Boedo estuvo inexpugnable, y eso es lo que cuenta…

  • Julián Palacios, San Lorenzo, Superliga, Velez