El Cóndor y el Tanque

Con una actuación espectacular de Sebastián Torrico y la presencia goleadora de Adolfo Gaich, autor de ambos tantos, San Lorenzo derrotó a Patronato 2 a 0 en el Bidegain. Buen partido del equipo de Monarriz que jugó su último encuentro del año como local, y en la próxima visitará a River en Nuñez.

Volvió a aparecer el San Lorenzo de las dos caras: el que entusiasma y enrojece las manos de tanto aplaudir, el que ilusiona al ritmo de cada firulete de los Romero y ante los goles de Gaich, pero el que también preocupa cuando brinda infinidad de ventajas defensivas, sobre todo en pelotas parada y ante cualquier situación riesgosa. Y eso que en el arco tiene al interminable Torrico quien en un santiamén se pone el traje de superhéroe y saca lo que otros arqueros (de más chapa y cartel) irían a buscar a la red.

Así fue el Ciclón que recibió a Patronato esta tarde: lo maniató desde el arranque y lo padeció por momentos. Aunque en el tanteador se quedó con la primera mitad con una sólida ventaja de 2 a 0, en ambos casos con goles calcados: centros de Herrera, definiciones de Gaich. Como ante Argentinos Juniors, la segunda mitad estuvo de más. San Lorenzo manejó el juego y buscó aumentar cifras, de hecho Gaich estuvo a tiro de marcar un hat-trick. Además el talentoso Óscar pudo marcar un gol de antología cuando su tiro libre se incrustó en la unión el travesaño y el poste. Casi todo fue azulgrana, excepción de las veces cuando la visita se animó y chocó contra una figura inexpugnable como la de Torrico, el jugador del partido. Por arriba, por abajo, a quemarropa, el mendocino siempre apareció y clausuró el arco. Por eso la ovación final de la gente, por ese aquel grito de guerra pidiendo por un campeonato, por los pibes y reconociendo a su arquero, el mejor y más determinante en la historia de la institución.

Ganó San Lorenzo, 2 a 0, en su última presentación como local este año. Lo hizo porque fue contundente, por momentos vistoso y porque salió a quedarse con los tres puntos.